paz
[sustantivo]
Un estado mental tranquilo, libre de preocupaciones y perturbaciones. Un estado completo de armonía, plenitud y bienestar. La paz no es la ausencia de lucha o dificultades, sino más bien un ancla que te mantiene estable. La verdadera paz está en tu interior.
La paz es un don divino, un don de amor. La paz se cultiva en tu corazón a lo largo de los altibajos de la vida. Se cultiva en el silencio, en la oración, en la lucha y en el triunfo. Cuando estamos en paz, permanecemos en un estado de calma, sin dejarnos perturbar por las tormentas de la vida, y nos sentimos impulsados a convertirnos en instrumentos de la paz de Dios. Como dijo tan bien San Francisco de Asís:
«Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, déjame sembrar amor;
donde hay ofensa, perdón;
donde hay duda, fe;
donde hay desesperación, esperanza;
donde hay oscuridad, luz;
donde hay tristeza, alegría».
Cultivar la paz dentro de nosotros mismos requiere fe en la bondad de Dios. Avanzamos con esperanza y confianza en nuestros corazones. Con la paz del amor de Dios, todo es posible.
Querido Dios,
Nuestro mundo necesita Tu paz. Es fácil perder de vista las cosas que más importan. Intentamos resolver los problemas con armas, palabras duras y acciones violentas. Ayúdame a recordar que Tú eres el único que puede aliviar nuestras luchas. Danos Tu paz, que es todo lo que necesitamos. Amén.
¿Cómo puedes ser un instrumento de paz en tu hogar y en tus comunidades?
«Mientras proclamas la paz con tus labios, procura tenerla aún más plenamente en tu corazón».
-San Francisco de Asís
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