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escuchar

Escuchar algo. Estar quieto y darse cuenta. Prestar atención con una mente abierta, un corazón curioso y la voluntad de cambiar. Escuchar con compasión y sin juzgar nos lleva a la comunión con los demás. Es una práctica profundamente espiritual.

En el mundo actual, puede resultar difícil oír mucho. Nuestro mundo es ruidoso y acelerado. Pero si nos detenemos, aunque sólo sea un momento, algo se mueve en nosotros que nos invita a escuchar con más atención. Podemos ir más despacio y escuchar a nuestros vecinos. Podemos oír sus miedos y los nuestros. Podemos escuchar a los pájaros, el viento, el océano, el silencio, las lágrimas que derramamos. 

Escuchar es una invitación incesante de Dios a redescubrir lo sagrado en nosotros mismos y en los demás. Significa reconocer que la persona (o lo que sea) a la que escuchas tiene una historia única llena de amor y pérdida, como todos nosotros. Estar presentes en esa historia nos permite comprender, sanar y abrirnos a la misericordia transformadora de Dios para que pueda fluir a través de nosotros y hacia el mundo. 

Escuchar nos vuelve a unir y nos reencuentra en el amor.

Oración del día

Querido Dios, 

Gracias por darme el sentido del oído. Permíteme no sólo oír, sino escuchar y estar presente para los demás y comprender sus necesidades y su sufrimiento. Permíteme estar presente en la forma en que me necesitan. Dame la gracia de tu presencia para escuchar sin juzgar. Amén.

¿Cómo puedes aprender a escuchar mejor hoy?

"Escuchar significa prestar atención, querer comprender, valorar, respetar y ponderar lo que dice la otra persona".

-Papa Francisco

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