Muchos inmigrantes en Estados Unidos han sido separados de sus familias y recluidos en centros de detención, a menudo sin poder comunicarse libremente con sus seres queridos. En respuesta a ello, la Iglesia católica, junto con organizaciones sin ánimo de lucro y otras comunidades religiosas, ha estado trabajando codo con codo para llevar la fe, la esperanza y los sacramentos a quienes se sienten olvidados, especialmente durante la Semana Santa.

El Jueves Santo, un pequeño grupo de clérigos —entre los que se encontraba el P. Paul Keller, CMF, provincial de los Misioneros Claretianos en Estados Unidos y Canadá— obtuvo permiso para acceder al centro de detención de Broadview, Illinois. Esta visita solo fue posible después de que una orden judicial obligara a las autoridades a permitir la atención pastoral dentro de las instalaciones. Volvieron de nuevo el Viernes Santo y el Sábado Santo.
En el interior, el padre Keller y los demás líderes religiosos se reunieron con pequeños grupos de cuatro o cinco detenidos, atendiendo a un total de catorce personas. Rezaron con ellos, escucharon sus historias y les brindaron un momento de cercanía humana en un lugar que suele caracterizarse por el aislamiento.
«Esto es a lo que Jesús nos ha llamado», explicó el padre Paul.

«Esto es lo que Jesús nos ha llamado a hacer».
– P. Paul Keller, CMF
El padre Keller comentó que lleva años visitando centros de detención. Manifestó su preocupación por las recientes políticas que han restringido el acceso a la asistencia espiritual, algo que calificó de innecesario y profundamente preocupante.
Durante la visita, los detenidos fueron conducidos esposados. Cuando el padre Keller preguntó por qué, un agente le explicó que se debía a la falta de personal. A pesar de estas difíciles condiciones, el encuentro se convirtió en un poderoso recordatorio de la dignidad de cada persona.
Estos momentos —sencillos, tranquilos, pero profundamente significativos— son un testimonio vivo de la misión de la Iglesia: estar presente, servir y llevar el amor de Cristo a quienes sufren.
Más información sobre el encuentro en el National Catholic Reporter: NCRONLINE