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compasión

La voluntad de estar plenamente presente para otra persona. La propia palabra procede del latín: con patire, que significa sufrir con. Para mostrar compasión, debemos ser conscientes del sufrimiento de los demás, ver su dolor y conmovernos para aliviar su pena.

La compasión es la lente a través de la cual podemos vernos a nosotros mismos en los demás. Un abrazo, una oración, un momento de silencio sentado junto a alguien que sufre: todas estas acciones dicen: "Estoy aquí, me importas. Puede que no pueda solucionar tus problemas (¡y puede que no quieras que lo haga!), pero puedo compartir tu sufrimiento. Puedo llorar contigo. Tu experiencia me importa". 

La presencia es una respuesta compasiva. Significa estar con alguien en sus momentos difíciles, en su soledad y agonía, en su alegría y expectación, en los momentos que más importan, sin juzgarlo en modo alguno. 

Compasión no es lo mismo que lástima. Más bien ayuda a desarrollar la comprensión mutua, sana las relaciones rotas y nos une. La compasión es un don de bondad que estamos llamados a dar y recibir en abundancia. 

Oración del día

Querido Dios,

Ayúdame a ver el mundo a través de tus ojos, y a tener un corazón compasivo como el tuyo. Dame la fuerza para hacer lo que es justo y seguir tus pasos. Ayúdame a abrir mi corazón, mis ojos, mi mente y mis oídos a las penas, alegrías y esperanzas del mundo. Que tenga un corazón compasivo como el tuyo, que vea las necesidades de los demás y actúe en consecuencia. Amén. 

¿Qué aspecto tiene la compasión en tu familia, en tu barrio y en tu corazón?

"No soporto ver la desgracia o la miseria sin hacer algo para ayudar".

-San Antonio María Claret

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