dignidad
[sustantivo]
Cualidad o estado de ser digno, honrado o estimado. A los ojos de Dios, todos somos dignos, porque todos hemos sido creados a su imagen. La dignidad no es algo que haya que ganarse, ni se hereda. Todos nacemos con ella.
Jesús nos invita a honrarnos y amarnos unos a otros. Todos los seres humanos merecen vivir con dignidad. La doctrina social católica nos invita a contemplar la dignidad a través de una lente de gran angular: el cuidado de la creación, el acceso a los recursos básicos (incluida la asistencia sanitaria asequible, la vivienda y la educación, entre otros), la justicia económica y los derechos de los trabajadores. Lo contrario -desigualdad, opresión económica, discriminación y racismo- equivale a deshumanización.
Todos estamos llamados a ser solidarios con aquellos cuya dignidad humana ha sido pisoteada y cuyos derechos han sido denegados o no ejercidos. Ver la virtud de la dignidad en todos significa mostrar compasión y generosidad, salir de nuestra zona de confort y hacer un esfuerzo adicional para reconocer la valía de todos.
Esto es lo que Jesús hacía todos los días.
Querido Dios,
Tú nos creaste a Tu imagen y semejanza, y sin embargo a veces me alejo de Ti. Enséñame a reconocerte en los demás, a ser misericordioso y amable con mi prójimo, y a mostrar compasión cuando más se necesita. Sácame de mi comodidad y ayúdame a abrir los ojos a las realidades, a menudo dolorosas, de nuestro mundo. Camina a mi lado para ayudarme a construir un mundo mejor, una palabra, un abrazo, una llamada, un paso y una persona a la vez. Amén.
¿Cómo reconoces hoy a Dios en los demás?