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Colores vivos. Rostros llenos de dignidad. Cristo caminando entre los pobres.

Así es el Evangelio según lo pintó el padre Maximino Cerezo Barredo, misionero claretiano cuyos murales seguirán proclamando la Buena Nueva tras su fallecimiento.

El padre Maximino se convirtió en uno de los artistas teológicos más representativos de la teología de la liberación. Sus murales expresaban visualmente lo que muchos teólogos escribían en sus libros: que Dios camina con los pobres, que Cristo sufre con los oprimidos y que la resurrección comienza en medio de la lucha.

Fotografía RTPA, Maximino Cerezo

Pintó murales en 18 países, lo que le valió el reconocimiento internacional de su obra. Pero más importante que el reconocimiento, él valoraba las relaciones. Su experiencia misionera en América Latina, particularmente en Perú, Brasil, Nicaragua y Panamá, forjó su estilo.

Para los Claretianos, su legado es más que artístico. Es misionero. Nos mostró que la evangelización puede adoptar muchas formas: predicar, servir, organizar... y pintar.

Aunque el padre Maximino falleció el 20 de febrero de 2026, sus murales permanecen. En capillas, universidades, parroquias, centros comunitarios e iglesias rurales, el Evangelio sigue brillando a través de los pigmentos vibrantes y la imaginación profética de Maximino Cerezo Barredo.

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