resurrección
[sustantivo]
Volver a la vida. Para los cristianos, la muerte no es el final, sino una transformación hacia la vida eterna. Jesús venció a la muerte con su resurrección. Su resurrección nos trae la promesa de un nuevo comienzo y nos llama a vivir esa promesa en nuestra vida cotidiana.
La resurrección de Jesús no es solo un acontecimiento del pasado, sino que también puede vivirse en nosotros con cada paso que damos hacia la esperanza, en cada herida que sanamos y en cada decisión que tomamos de volver a amar.
Aquí tienes cinco definiciones cotidianas de «resurrección»:
Renacimiento: Empezar de nuevo tras un cambio importante en nuestras vidas. Un renacimiento nos hace sentir como personas nuevas.
Transformación: Permitir que el cambio se produzca desde dentro y, a continuación, se extienda hacia fuera. La transformación redefine quiénes somos.
Un nuevo comienzo: Empezar desde cero, con nuevas energías, nuevas oportunidades y un espíritu renovado. Un nuevo comienzo nos aporta paz.
Una segunda oportunidad: Intentarlo de nuevo cuando las cosas no salen bien. Una segunda oportunidad nos permite redimirnos.
Esperanza: Creer en lo que es posible incluso cuando parece imposible. La esperanza da nueva vida.
Querido Dios,
A veces nos cuesta comprender Tu sacrificio supremo y Tu acto de amor por nosotros. Tu resurrección nos recuerda la esperanza de una vida nueva y eterna. Ayúdanos a mantener esa fe y esa esperanza en nuestros corazones para que podamos vivir esa resurrección en nuestras vidas y en nuestras relaciones hasta que nos reunamos contigo en la eternidad. Amén.
¿Cómo has vivido la resurrección en tu vida?