Madonna
[sustantivo]
Un nombre que honra y celebra a la Virgen María, la santa madre de Jesús, como una mujer virtuosa y devota. En todo el mundo, María recibe muchos nombres —Madre de Dios, Virgen María, Nuestra Señora de la Paz— y es conocida por su fidelidad, su presencia reconfortante y su defensa de la justicia.
En tiempos difíciles, la Virgen María nos recuerda que debemos confiar. Siendo una joven pobre y soltera, le dijo «sí» a Dios. Aunque no lo entendía todo, siguió adelante cuando el camino se hacía doloroso. Se mantuvo firme junto a la cruz cuando los demás huyeron. Más tarde, se convirtió en una figura destacada de la Iglesia primitiva. Conoció el dolor, la pérdida y el sufrimiento, y a cambio ofreció amor.
Hoy, la Virgen María nos llama a rezar por la sanación del mundo. Como madre de Jesús, es también madre de todo aquel que sufre, que anhela la esperanza, que no encuentra palabras. Ella intercede por la misericordia, por la justicia y por la dignidad de todo el pueblo de Dios. Reza a María, y ella te guiará hacia el amor de Jesús.
Querida Madre de Dios,
Gracias a tu «Sí» a Dios, fuimos salvados por tu amado Hijo, Jesucristo. Tu ejemplo de amor incondicional nos da esperanza en el amor verdadero. En el nombre de Jesús, te pedimos que intercedas por nosotros y nos ayudes a reconocer tu amor maternal en nuestro interior. Que nos llene el amor que nutre, protege, consuela, libera y llena cada rincón de nuestras vidas de paz. Amén.
Que la presencia de María sea una fuente de consuelo en tu vida.