Ir al contenido principal

cruzar

Una figura formada por dos barras que se cruzan. En la fe, la cruz es un símbolo físico del sacrificio de Jesús. Cuando los católicos hacemos la señal de la cruz, lo hacemos para recordar el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesús, así como el triunfo del amor y la misericordia infinitos de Dios.

Jesús sufrió. Conoció la soledad. Soportó la traición y la injusticia. Y también conoció el amor incondicional de Dios. Confió en la misericordia y la fidelidad de Dios. Por eso, la cruz en la que fue crucificado se ha convertido en símbolo tanto del sufrimiento del mundo como de su redención.

Es imposible evitar el sufrimiento. Al igual que Jesús, se nos invita a ver y a experimentar la presencia del amor de Dios en medio de nuestro dolor. La bondad inesperada de un desconocido, un cielo teñido de rosa al amanecer, el abrazo reconfortante de un viejo amigo: la gracia y la misericordia adoptan muchas formas. Cuanto más dejamos que el amor de Dios entre en nuestro corazón y nos transforme, más permitimos que Dios lleve nuestras cruces junto a nosotros.

Oración del día

Querido Dios, 

Cada vez que te veo en la cruz, recuerdo tu amor por mí, por todos nosotros. Siento cómo tu amor, tu cuidado y tu ternura me acercan a ti, invitándome a soltar mi propia cruz para que tú la lleves por mí. Gracias por mostrarme tu gracia y tu misericordia, y por invitarme a confiar en ti cada día. Amén.

¿Cómo invitas a Jesús a formar parte de tu vida cada día?


«Cada vez que un católico se santigua, es un recordatorio de que Dios es una comunión de amor».

-Papa Francisco

Compartir: