Ir al contenido principal

comodidad

Aliviar, fortalecer o mitigar el sentimiento de dolor o angustia. En nuestra fe, el consuelo es la profunda certeza de la presencia y el cuidado constantes de Dios. También es la promesa del consuelo de Dios. Las Escrituras nos invitan continuamente a confiar en el consuelo divino de Dios.

En nuestro mundo moderno, el consuelo puede parecer fácil de encontrar. Nos bombardean con campañas de marketing que nos invitan a buscar consuelo en cosas materiales, como un jersey cómodo, una manta cálida o una comida deliciosa y cara. Pero estas son lo que llamamos soluciones rápidas y no duran. El consuelo de Dios, sin embargo, es eterno y accesible en cualquier momento, ¡durante todo el año!

Una sonrisa amable, un abrazo cálido, un deseo alegre de que tengas un día maravilloso y bendecido por parte de un desconocido, son formas en las que Dios te dice: «Estoy aquí. Estoy cuidando de ti». 

La reconfortante gracia de Dios nos encuentra en nuestro sufrimiento. Incluso cuando no reconocemos nuestro dolor, Dios lo conoce y, a través de la intervención divina, alivia nuestros corazones apesadumbrados. El consuelo de Dios a menudo llega de las formas más inesperadas y transforma nuestros corazones y nuestras mentes.

Oración del día

Querido Dios, 

Nunca dejas de sorprenderme. Sigues apareciendo, incluso cuando he desaparecido y trato de esconderme en mi cueva de miseria. Extiendes tu mano a través de mi vecino, mis hermanos y hermanas, y el extraño que ora por mí. Gracias por darme fuerza y consuelo cuando más lo necesito, y por alegrar mis días. Amén.

¿Dónde encuentras consuelo en Dios?

Porque yo soy el Señor, tu Dios, que te sujeta por la mano derecha; yo te digo: No temas, yo te ayudaré.

– Isaías 41:13

Compartir: