Ir al contenido principal

acompañar

Caminar al lado de alguien en un viaje de fe. No delante, guiando. No detrás, empujando. Sino al lado, escuchando con el corazón de Dios. Un compañero está presente, ofreciendo consuelo, explorando la gracia, descubriendo la sabiduría y reflejando la invitación de Dios a acercarse. 

A veces, la vida nos lleva por caminos difíciles en nuestro viaje de fe. Nos enfrentamos a aguas embravecidas. Nos esforzamos bajo el sol abrasador de la incertidumbre. Nos perdemos en la oscuridad. Naturalmente nos preguntamos: ¿Por qué? ¿Cuánto tiempo más? ¿Y dónde está Dios? 

Estos son los momentos en los que necesitamos que otros caminen a nuestro lado, que nos escuchen y comprendan. Para recordarnos que no estamos solos, que Dios no nos conduce al desierto o a las aguas para abandonarnos. Necesitamos que otros nos acompañen y nos muestren que la fe consiste en confiar en que todas las cosas pueden hacerse nuevas. 

Oración del día

Querido Dios,

Gracias por estar conmigo todo el tiempo, especialmente cuando me he sentido solo. Gracias por enviar a ese desconocido a rezar por mí cuando más lo necesitaba. Sé que eras Tú a mi lado. 

Por favor, continúa guiándome y nutriendo mi vida a través de Tu presencia en los demás, y permíteme ser esa presencia cuando mis hermanos y hermanas más lo necesiten.

¿Cómo has sentido la presencia de Dios en tu vida?

"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; por los ríos, no serás arrastrado". 

Isaías 43:2

Comparte: