¿Realmente consigue novio San Antonio? ¿Sirve rezarle para conseguir el amor?
Cada año se celebra el Día de San Valentín, pero cuando se trata de conseguir pareja, no se recurre precisamente a él, sino a San Antonio de Padua. Te voy a explicar un poco cómo funciona eso de las novenas, si dan o no resultados y si es necesario voltear de cabeza a San Antonio o esconderle el niño hasta que te consiga el milagrito.

Sabemos que Dios, por medio de su gracia y misericordia, escucha nuestras plegarias y nos ayuda con nuestros problemas y necesidades. Como bien dijo Miguel de Cervantes por boca de Don Quijote: “No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios”. ¿Entonces cómo es que funciona la intercesión de la Virgen o los santos, sí se puede recurrir directamente a Dios? Bueno, vamos a ponerlo de esta forma, ¿alguna vez le has pedido a Dios que te ayude con una situación y de repente se te atraviesa en el camino una persona que te ayuda a salir de tu apuro? No vino directamente Dios a resolverte el problema, pero sí envió a un intercesor para que, por medio de él, solucionaras tu situación. Así, pues, podemos recurrir a intercesores celestiales, ya sea un santo por el que uno sienta admiración o devoción, o bien nuestra Santa Madre la Virgen María.
San Antonio es bien conocido por ayudar a encontrar pareja. En la tradición popular es muy común escuchar que le debes prender una veladora y ponerlo de cabeza o esconderle al niño Dios que carga en brazos hasta que te consiga novio, novia, marido o esposa. ¿Realmente crees que chantajear a la imagen de un santo teniéndolo de cabeza o secuestrándole a su niño hará que ocurra el milagro? ¡Definitivamente, no! Lo que hará efectiva tu petición será tu fe; recordemos las palabras de Jesús: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción” (Marcos 5:34). Tu fe es lo que le abrirá la puerta a tu deseo, siempre y cuando sea para tu bien. Es aquí donde entra la protección divina.
Hay veces que creemos saber qué es lo correcto para nosotros y deseamos que las cosas sucedan rápido y en el momento justo en que lo queremos; pero muchas de nuestras peticiones tal vez no sean lo mejor en el instante en que estamos viviendo. Dios tiene una visión digamos panorámica de nuestras vidas y sabe qué es mejor para nosotros; nos trata de guiar por el buen camino. Te explico esto para que entiendas que no se trata de cumplir caprichos; hacer una novena no garantiza de forma mágica que tu deseo sea satisfecho. Lo que hace bien a tu alma, lo que es bueno para ti, para tu vocación, para tu camino a la santidad es lo que se te acercará —claro, si dejas que la gracia actúe—.
¿San Antonio te va a conseguir novio? ¿Va a regresar el amor de tu vida si le rezas una novena? ¿Finalmente aparecerá tu príncipe azul? Ese príncipe aparecerá cuando sea el tiempo propicio. Hoy que volteo atrás en mi vida, entiendo por qué mi príncipe azul tardó tanto en aparecer. Yo no estaba lista ni madura para una relación a largo plazo, Dios puso en mi camino amores, piedritas, vivencias que me hicieron madurar, para que, cuando la persona correcta llegara, yo tuviera la capacidad de mantener una relación sana y duradera. Mucho pedí porque un antiguo amor regresara; creía, en ese momento, que era la persona perfecta para mí y que no encontraría a alguien así. Hoy le doy gracias a Dios porque esa relación no se concretó. Dios tenía reservada a una persona mucho mejor para mí, era solo que yo no estaba lista para recibirle.
El amor llega cuando tiene que llegar, no es algo que se pueda manipular; y si lo haces sufrirás las consecuencias de no saber esperar a que la gracia de Dios actué; espera a que llegue lo que es mejor para ti. Yo cuando pedía en oración por una pareja siempre le decía: “Diosito mándame lo que yo necesito, la persona correcta para mí; no te voy a decir lo que quiero, porque lo que he buscado nunca me ha funcionado. Mejor mándame lo que necesito”. Hoy tengo un marido maravilloso, con el que camino de la mano por esta vida. Cuando lo veo siempre pienso: ¡valió la pena la espera!
¡Por favor, no vayas a poner de cabeza a San Antonio! Solo ponte de rodillas en la privacidad de un templo o tu habitación y, desde el fondo de tu corazón, pídele que interceda para que llegue a ti lo que necesitas, lo que es mejor para ti; y que, si no es el momento propicio, te dé una señal de que tu plegaria está siendo escuchada y que tendrá respuesta, en el momento adecuado.
Te invitamos a rezar la Novena a San Antonio