fuego
[sustantivo]
¿Qué es el fuego del amor de Dios? Para los católicos, el fuego es un antiguo símbolo de la presencia del Espíritu Santo. Del mismo modo que el fuego purifica, el Espíritu Santo transforma los corazones. Este tipo de fuego reaviva nuestra fe y nos guía para compartir el amor de Dios.
Desde la zarza ardiente hasta las lenguas de fuego de Pentecostés y las llamas del infierno, el fuego suele despertar el miedo (y no el amor). En nuestro mundo físico, vemos cómo los incendios destruyen hogares, laderas de montañas y barrios. Sin embargo, el fuego del amor es muy diferente.
Según cuenta la historia, un ángel de Dios llamó a Moisés desde la zarza ardiente. El fuego no estaba delante de él, así que Moisés se adentró por un sendero para verlo más de cerca. En palabras de las Escrituras, «se desvió». Dejó lo que estaba haciendo y prestó atención a algo mucho más grande. Y fue fue cuando oyó a Dios llamarle por su nombre. Allí de pie, en aquel terreno sagrado, Moisés comenzó su camino para convertirse en quien Dios quería que fuera.
El fuego del amor de Dios ilumina, no destruye. El fuego del amor de Dios nos acerca a Él y, a su vez, a la esencia de lo que somos. Este tipo de fuego nos invita a amar como Dios ama.
Dios solo nos pide que nos demos cuenta y nos apartemos.
Querido Dios,
Al igual que hiciste con Moisés, guíame hacia el fuego de Tu amor. Enciende en mí el fuego del valor para luchar por lo que es justo y seguir Tus pasos. Transforma mi corazón para que encienda la luz donde solo hay oscuridad. Ayúdame a ser la luz del amor en la vida de los demás y a mostrarles que sus corazones también pueden transformarse y arder con Tu amor. Amén.
¿Qué es lo que te apasiona?
«Sé quien Dios quiere que seas y revolucionarás el mundo».
– Santa Catalina de Siena
«Where God Is» tiene como objetivo descubrir la santidad que nos rodea. Más información.