esperanza
[sustantivo]
El anhelo o la expectativa de que suceda algo deseado. La esperanza adopta muchas formas: confianza en una situación de desesperación, un resultado optimista, una confianza inquebrantable. La esperanza no es negar la realidad; la esperanza es caminar con fe a pesar de ella.
A veces nos encontramos viviendo en un estado de "esperanza". Nos esperamos que consigamos el trabajo de nuestros sueños. En esperamos que lleguemos al trabajo a tiempo. Nosotros esperamos que que alguien entre en razón. Pero, ¿significa eso realmente que vivimos con esperanza?
¿Cómo podemos mantener la esperanza en un mundo aparentemente perdido que parece gritar: "¡Ríndete!"?
Cuando nos sentimos desesperanzados, podemos hacer cinco cosas sencillas:
- Tómate un respiro que deje espacio a la gracia.
- Reza, aunque sólo sean suspiros, aunque no haya palabras.
- Ofrezce un abrazo o sé amable con un desconocido.
- Comparte la Palabra de Dios, que es más fuerte que el ruido del miedo.
- Recuerda que la esperanza no es negación. Es resistencia con fe.
Querido Dios,
A veces vivir en este mundo puede parecer muy pesado. Ayúdame a ver Tu luz de esperanza en la sonrisa del desconocido, en la inocencia de un niño, en los actos de bondad al azar y en la belleza de Tu creación. Ayúdame para que nunca pierda ese sentido de asombro en Tu gracia y en los milagros cotidianos que nos muestran que Tú eres el centro de nuestra esperanza.
¿Cómo podemos ser portadores de esperanza en un mundo aparentemente sin esperanza?