ayuno
[sustantivo]
Una antigua práctica religiosa o espiritual que limita la cantidad de comida que se ingiere en un día. Cualquiera puede ayunar de cualquier cosa, pero para los católicos, el ayuno tiene como objetivo revelar nuestra dependencia de Dios. Cuando ayunamos, decimos no a la comida y sí a Dios.
El ayuno puede adoptar muchas formas —no comer carne los viernes, renunciar a las redes sociales, abstenerse de juzgar—, pero la intención es la misma. El ayuno nos enseña a distinguir entre el hambre del cuerpo y la sed del alma. Cuando ayunamos con intención, vemos con mayor claridad, escuchamos con mayor atención y oímos el susurro de Dios con mayor frecuencia.
En la Iglesia primitiva, la palabra «ayuno» significaba vigilar, prestar atención y estar alerta. Hoy en día, los católicos ayunan durante la Cuaresma por razones similares. Caminamos con Jesús por el desierto. Prestamos atención a la fidelidad de Dios. Esperamos la resurrección de Jesús y buscamos también la nuestra.
Cuanto más aprendemos a decir «no» a las cosas superficiales que nos rodean, más nos abrimos a un «sí» más grande de Dios.
Querido Dios,
Dame la fuerza que necesito para prestar atención a lo que más importa y alejarme de las cosas que me alejan de ti. Abre mis ojos y mi corazón a las necesidades de los demás y ayúdame a responder de la manera necesaria. Acompáñame durante estos 40 días en los que ayuno de las cosas mundanas para estar más cerca de ti. Amén.
¿Cómo profundiza el ayuno tu relación con Dios?